¿A quién beneficiará la Legislatura?

Communitas

Las instituciones pueden mejorar las condiciones de todos, pueden mejorar las condiciones de algunos a expensas de otros o hacer que todos estén peor. Ejemplos de ello siempre habrá en la historia del mundo, de nuestro país y del Estado de México.

“Las instituciones impiden que la sociedad se desmorone siempre que haya algo que impida que se desmoronen las instituciones”, afirma Jon Elster en su obra “Tuercas y tornillos. Una introducción a los conceptos básicos de las ciencias sociales”, en la que advierte que si bien las instituciones nos protegen de las consecuencias destructivas de la pasión y del interés propio, “corren el riesgo de ser socavadas por el interés propio”, el interés personal.

Recupero ideas del filósofo y político noruego, porque ahora que se ha superado la batalla de la jornada electoral del domingo 6 de junio –aunque vienen las impugnaciones a los resultados-, las diferentes fuerzas políticas redefinirán sus prioridades y agendas, que impulsarán quienes sean sus representantes en los Ayuntamientos, en la LXI Legislatura local y en la Legislatura federal.

La reestructuración de agendas es natural, porque una cosa es hacer campaña y ofrecer “el cielo y las estrellas” para obtener el voto, y otra muy diferente es asumir la responsabilidad del encargo público.

En ese contexto, ahora entran “en juego” las agendas institucionales, así como los deseos y las oportunidades de quienes tendrán responsabilidades públicas, porque –como lo advierte Elster- las instituciones y el cambio social surgen de las interacciones de los individuos, y es ahí donde se perfilan las decisiones que impactan en la sociedad en su conjunto.

De manera específica, la próxima Legislatura estatal será una Cámara donde habrá personajes importantes con claras aspiraciones políticas para el relevo en el Poder Ejecutivo en el año 2023, así como operadores que influirán en las decisiones y negociaciones de los siguientes meses 18 meses que restan para llegar al próximo proceso electoral… a menos que la actual Legislatura -que sigue bajo el control mayoritario de Morena- decida empatar la elección de gobernador o gobernadora con la elección presidencial de 2024.

No debemos perder de vista al Secretariado Técnico para el Estudio y Análisis de la Reforma Constitucional y del Marco Legal del Estado de México –bajo la coordinación general del maestro, Mauricio Valdés Rodríguez-, donde se prevé una serie de cambios institucionales para la entidad.

Los siguientes tres meses, hasta la instalación de la nueva Legislatura el 5 de septiembre, serán determinantes para Morena como grupo político, y de manera particular para el senador Higinio Martínez Miranda, quien hace unos días aseguró que el próximo gobernador o gobernadora del Estado de México emanará del Grupo Acción Política (GAP) de Texcoco, que él dirige y que ahora –guardadas las proporciones- sería el símil del “inexistente” Grupo Atlacomulco del Partido Revolucionario Institucional.

Morena aún tiene tiempo. Seguramente las negociaciones ya están en marcha. ¿Será para beneficio de las y los mexiquenses?

PERCEPCIÓN

Sacudida enorme del diario New York Times a quienes aspiran a la candidatura presidencial en Morena. Ricardo Monreal no deja de sonreír.

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