‘AMLO improvisa lucha anticrimen’

Guadalupe Correa-Cabrera y Tony Payán concluyen, en el libro de su autoría, que el Presidente no tiene una estrategia definida en materia de seguridad

Por Miguel Pérez

Al igual que Felipe Calderón el presidente Andrés Manuel López Obrador no tiene una estrategia definida en materia de seguridad y pese al discurso de “abrazos no balazos” y de algunas políticas que buscan reforzar este planteamiento, en realidad es una estrategia muy improvisada.

A esa conclusión llegan Guadalupe Correa-Cabrera y Tony Payán, autores del libro de reciente aparición “La Guerra Improvisada. Los años de Calderón y sus consecuencias” (Edit. Océano).

“El presidente (López Obrador) tiene una encrucijada: O es algo (el crimen organizado) que tiene que atajar en todo el territorio nacional o tiene que desplegar una estrategia en puntos muy específicos, que son problemáticos.

La Mñanera
Mucha improvisación, dicen académicos.

Pero el presidente rehúsa declarar una guerra contra el crimen organizado dentro del territorio nacional, quizás correctamente, pero también rehúsa enfrentar al crimen organizado en territorios específicos, en donde ya están retando a los municipios y a los propios gobiernos de los estados.

“El presidente insiste en que él no va a entrar en esta dinámica y por supuesto esto abre vacíos que parece que están siendo ocupados cada vez más (por el crimen)”, asegura Payán en entrevista para La Jornada Estado de México.

Ambos especialistas en materia de seguridad y en la relación bilateral México-Estados Unidos, califican al gobierno de Calderón como “seminal” en cuanto a llevar al ejército a realizar funciones de seguridad pública.

Explican que a pesar de que las administraciones de Peña Nieto como de López Obrador trataron de desmarcarse de esa estrategia, en el fondo mantuvieron el mismo esquema sin un objetivo definido y claro.

Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto
Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Guadalupe Cabrera, doctora en Ciencias Políticas por The New School for Social Research y profesora asociada en la Escuela Schar de Política y Gobierno de la Universidad de George Mason, ejemplifica con la creación de la Guardia Nacional, que nace, desde su óptica, sin un plan específico y claro.

Al abundar en su argumentación indica que después de tres años de la creación de la Guardia Nacional hay varias ciudades “incendiadas” por la violencia en Michoacán, Guerrero, Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz, por citar algunas.

Realmente no se ha acabado el problema. López Obrador estaba tratando de no confrontar directamente, el problema es que la capacidad de fuego del crimen organizado sigue creciendo. Pareciera una bola de nieve que no podemos parar.

“Es una estrategia que me sigue pareciendo muy improvisada. Sigo teniendo mucho temor de que vamos a seguir con este tercer capítulo de la guerra improvisada”, explica.

En tanto Tony Cabrera, investigador en Ciencias Políticas por la Universidad de Georgetown y director del Centro México del Instituto de Políticas Públicas James A. Baker III, de la Universidad de Rice, rechaza que México sea un “Estado fallido”, pero sí advierte que hay regiones del País que son verdaderos focos rojos.

Después de tres años de la creación de la Guardia Nacional hay varias ciudades “incendiadas” por la violencia en Michoacán, Guerrero y Sinaloa, por citar algunas.

Un Thriller de la vida real

El libro “La Guerra Improvisada. Los años de Calderón y sus consecuencias”, entreteje la versión de 34 entrevistados, la mayoría personas muy cercanas al primer círculo del expresidente Calderón, quienes explican cómo fue que se construyó aquella guerra que el ex mandatario de extracción panista declaró contra los cárteles de la droga.

Guardia Nacional
A tres años de su creación varias entidades están en rojo.

Están por supuesto quienes estuvieron muy cerca del presidente Calderón, consejeros, funcionarios de inteligencia, de seguridad, pero también periodistas que siguieron muy de cerca este tema, que interactuaron con ellos, que les hicieron preguntas en su momento; y por supuesto diplomáticos que estuvieron detrás de la Iniciativa Mérida, colaborando, empujando sus propios intereses y finalmente hasta críticos.

“Cada uno de ellos te va dando un pequeño cristal de este gran prisma que significa el tema de la seguridad en el sexenio de Calderón y al final se da uno cuenta que muchas veces fue muy reaccionario, que era improvisado, que respondía a eventos, a momentos, a crisis muy particulares”, explica Payán.

Pregunta fundamental que hicieron a sus entrevistados tuvo que ver con la disyuntiva respecto a que si Calderón declaró la guerra contra los cárteles de la droga por estrategia o para legitimarse tras la cerrada elección con la que ganó la presidencia en 2006.

Ejército Nacional
Los operativos del Ejercito Nacional siguen funcionando en todo el país. Foto agencia MVT.

De igual forma, los autores del libro dedican un capítulo especial a explicar el papel que jugó el Gobierno de Estados Unidos en la declaración de esta guerra contra las drogas.

“Llevamos ya 15 años en una guerra que no solamente es improvisada, sino que es una guerra contra el pueblo mexicano, porque llevamos centenas de miles de muertos hasta la fecha.

Vamos en la tercera parte de este thriller, Caderón, Peña y López Obrador, ¿cuántas partes más tenemos que seguir escribiendo y cuántas muertes más tenemos que seguir registrando? ¿cuántas violaciones a derechos humanos, cuánta inestabilidad, cuánta pobreza que genera la violencia se va a seguir observando?”, se pregunta Correa-Cabrera.

“No sabemos cuándo vamos a terminar esta serie de thrillers”, concluye.

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