La memoria colectiva desde el poder

El hecho de que se sancione a quienes hayan cometido irregularidades es un asunto de relevancia y que pocas personas reclamarían

La memoria social está asociada a eventos, objetos y emociones; por ello, la manera como se comunican las cosas contribuye a que las personas pensemos de determinada forma o, bien, que pensemos sobre determinados asuntos. De ahí que la narrativa que se comunica desde el poder marque –como lo plantea la sociología del conocimiento- nuestra vida en la sociedad.

“Función Pública inhabilita e impone multa millonaria a ex secretaria de Cultura en el sexenio de Peña Nieto”, indica el encabezado del comunicado oficial 091/2020, emitido este lunes por la Secretaría de la Función Pública (SFP) del actual gobierno, y establece que se provocó un daño el erario por más de 59 millones de pesos.

Naturalmente, el hecho de que se sancione a quienes, siendo funcionarias y/o funcionarios, hayan cometido irregularidades durante sus gestiones, es un asunto de relevancia y que pocas personas reclamarían, y menos cuando el combate a la corrupción fue uno de los principales compromisos del actual gobierno.

Lo que llama la atención es la manera de comunicar el hecho, porque -en estricto sentido- vincular el tema de corrupción directamente a la figura del expresidente, Enrique Peña Nieto, tiene claramente la intención de “abonar” a la percepción social de que su administración estuvo plagada de actos ilegales.

Adicionalmente, con un sentido estrictamente político e ideológico, el primer sumario del comunicado cita una expresión de la titular de la SFP que no tiene un enfoque informativo solamente, sino que pretende “nutrir la conciencia colectiva” (parafraseando al lingüista Siegfred Jäger), de que el periodo neoliberal es sinónimo de corrupción: “Estamos acabando con la impunidad en el indolente manejo de los recursos públicos durante el régimen neoliberal”.

Y esa narrativa no tiene nada de casualidad -como ocurren muchas cosas en la política. Tiene el claro objetivo de relacionar un hecho ilícito con la figura del ex presidente Peña Nieto –a quien casi nadie ha defendido, ni siquiera los medios de comunicación que gozaron de recursos vastos durante su gestión-, y establecer “en el imaginario colectivo” una correlación: Peña Nieto = corrupción, aunque él no estuviera directamente involucrado en el hecho que derivó en la actual sanción a la ex secretaria de Cultura y dos de sus colaboradoras, de quien –casualmente- no refieren los nombres.

Tampoco es gratuito que desde la actual estructura de poder –aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador señale que no pretende juzgar al pasado-, se articule una operación propagandística para generar, en la sociedad en general, el ánimo de castigar al expresidente, porque eso le confiere mayor aprobación al actual régimen.

Por si fuera poco, el comunicado de la SFP otorga un párrafo entero para “contextualizar”: “La ex titular de Cultura es la segunda secretaria de Estado de la administración pasada en ser sancionada por la actual Función Pública. La primera fue la ex titular de las secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), quien fue inhabilitada en septiembre de 2019 por un periodo de 10 años por falta de veracidad en su declaración patrimonial”.

Sin embargo, en otra casualidad de esas que se ven en la política, el mismo día, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) exoneró a Pío López Obrador, hermano del presidente, quien en 2015 se reunió con David León –quien fungía como asesor del gobierno de Chiapas- para recibir, según lo que se observó en un video, una bolsa con dinero como aparentes aportaciones a la campaña de Morena en esa entidad.

Es así como el mismo día se construye la narrativa de que la actual clase política opera con total transparencia y honestidad, y quienes estaban en el régimen anterior eran corruptos. Casi podría asegurarse que saldrán a la luz más casos similares hasta que pasen las elecciones intermedias del próximo año y -si es necesario- es probable, y posible, que se llame a cuentas al expresidente, si es que la popularidad y aprobación del actual gobierno se observa en riesgo.

¿O luego de leer ese comunicado, usted votaría en contra de que se investigue y castigue al exmandatario? Porque de eso trata la consulta que se realizará el próximo año.

PERCEPCIÓN

¿El movimiento feminista en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México está agotado? Este lunes se realizó una mesa de diálogo entre cuatro representantes del colectivo y autoridades de la UAEMéx y se dejaron de lado los casos específicos de acoso y hostigamiento sexual que en febrero pasado fueron denunciados, o los que el año anterior –en el movimiento #MeToo- fueron expuestos en redes socio-digitales. Este jueves habrá otro encuentro.

ASME

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