Democracia

La democracia juega un valor fundamental en este sentir de los grupos marginados: las urnas por ende, son los principales centros de laboratorio donde los gobernados por un solo día tienen el poder de decidir quién será quien los represente. Y eso es un valor que ellos advierten como suyo, como permanente.

Las urnas electorales, son el mecanismo más arraigado de expresión de la opinión popular. En 1974, sólo 39 de cada país del orbe, eran democracias independientes. Ahora son 117.

Al pensar en la ampliación de la participación de la sociedad propiamente dicha, en los países prósperos, la formulación de políticas se inscribe en procesos consultivos que brindan por partida igual a la sociedad civil, a las empresas privadas y a los sindicatos, oportunidades de participación y supervisión.

Es importante mencionar que en los gobiernos  en desarrollo, la centralización se da  más. Aquí hay un ejemplo como el de China, India o América, en que la descentralización está produciendo grandes beneficios.

Entablar debates; estimular la participación directa; descentralizar en forma escalonada o sectorial; y lograr alicientes horizontales en la relación de gobierno con la comunidad, son algunas de las orientaciones o estrategias que se deben de dar, para la reforma del estado.

Evidentemente, una estrategia de mayor apertura y descentralización tiene sus peligros. No se puede permitir que el acercamiento del Estado a algunos grupos lo separe todavía más de otros.

Aunque el Estado pueda todavía definir las políticas y normas aplicables para quienes están dentro de su jurisdicción, sus decisiones se ven cada día más influidas por los acontecimientos mundiales y los acuerdos internacionales. Es como ser cada día más, ciudadano del mundo.

La competencia en los estudios, instrucción, idiomas, y la posibilidad de conectarse con el resto del mundo en un santiamén, mediante una computadora que puede llevar una señal a los lugares más remotos del mundo y al instante, hace que las personas gocen de una gran movilidad.

Además, el hecho de participar en la economía mundial dificulta la arbitrariedad gubernamental, reduce la capacidad del Estado de gravar el capital y somete las políticas monetarias y fiscales a un examen mucho más riguroso por parte delos mercados financieros.

Algo que es de llamar la atención es que el informe del Banco Mundial comenta:  “El proceso de Globalización no ha concluido: todavía no ha alcanzado a una buena parte de la economía mundial. Alrededor de la mitad de la población del mundo en desarrollo ha quedado al margen del aumento, tantas veces mencionado, del volumen del comercio internacional y de los flujos de capital iniciado a principios de los años ochenta. En parte, es comprensible, que los gobiernos vacilen antes de optar por la apertura a la economía mundial. La participación en esa economía sin fronteras, al igual que la descentralización, acarrea riesgos además de oportunidades.”

Es así, como considera el Banco Mundial que la falta de apertura tiene un precio: una diferencia cada vez mayor entre el nivel de vida de los países que han “optado por la globalización y los que no lo han hecho. A fin de incrementar su nivel de ingreso, los países que no se han sumado a ese proceso tendrán que aplicar políticas internas acertadas e incrementar la capacidad del Estado. La integración proporciona un sólido apoyo para esas políticas y amplía sus beneficios, pero no puede reemplazarlas. En este sentido, la globalización comienza en el interior de los países. Pero hay instituciones multilaterales, como la Organización Mundial de Comercio, que pueden cumplir la importante misión de incentivar a los países para que den el salto hacia la globalización.”

Aquí el Banco Mundial se detiene y hace una serie de propuestas hacia todos los países. Las siguientes, son recetas que debían de seguirse al pie de la letra. Primero, habla de promover una actuación colectiva mundial, a través de la cooperación de los Estados, para luchar contra amenazas internacionales. El recalentamiento del planeta, por ejemplo, es uno de ellos.

México es uno de estos países que, por su estado de Emergencia, -ahora ya no tercermundista, sino emergente- necesita resurgir.

Japón no es el país que había resurgido después de la segunda guerra mundial, solo con base en un esfuerzo continuo, sostenido, de brillantes políticas económicas: lo había hecho porque tiene un back ground de cuatro mil años de disciplina. Todo sostenido, poco a poco, se convirtió en el gran tigre asiático, que es temido y que ramifica su poder alrededor del mundo entero. Hoy el Yen está portándose como una moneda muy importante en el mundo. Y China Yuan, y el dólar de Singapur. Todos los capitales golondrinos apuntan hacia esos países…

ASME

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