El A, B, C, del regreso a clases

Ideas sueltas

¡Vaya encrucijada en la que se encuentra la educación escolar en el País! Cuando todo parecía listo para que los niños y jóvenes regresaran a las aulas, la pandemia por coronavirus se reactivó y a cuatro semanas de que inicie el ciclo escolar 2021-2022, no hay ninguna certeza sobre el particular.

Mucha razón tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando dice que los niños necesitan regresar a las aulas por salud mental. Ya son 16 meses los que llevan los estudiantes frente a una televisión o, en el mejor de los casos frente a una computadora, sin que se sepa bien a bien si el rendimiento escolar y los conocimientos adquiridos son los adecuados.

Ante la cruda realidad de lo que ha sido la tercera ola de contagios y con la negativa pública de padres de familia para enviar a sus hijos a las escuelas el mandatario tuvo que matizar su postura inicial y aceptar que el regreso a los salones de clase será voluntario. No obstante, aseguró que no dejará de insistir en la necesidad de repoblar las escuelas.

Las consecuencias de este alejamiento de los centros escolares están muy lejos de conocerse, pero nos podemos dar una idea del impacto que ha tenido la educación a distancia gracias a la Encuesta para la Medición del Impacto Covid-19 en la Educación, que dio a conocer recientemente el Inegi: En el ciclo escolar 2020-2021, al menos 5.2 millones de alumnos de tres a 29 años ya no se inscribieron por la pandemia y/o por falta de recursos.

Al entrar en el detalle de los datos, de quienes ya no fueron inscritos para cursar el ciclo escolar, poco más de 2 millones fueron mujeres. Y de la población de seis a 12 años en edad de cursar la primaria, 217 mil estudiantes abandonaron las aulas por la pandemia, 50 mil más por falta de dinero o de recursos y 258 mil por otras razones.

El panorama pinta más complicado para aquellos alumnos, en niveles de educación superior, que cursan o cursaron carreras que requieren prácticas de campo como son los estudiantes de medicina, por citar una sola, y que tuvieron que realizar sus ejercicios de manera virtual. Muchos cursaron su último año curricular, pero no lo hicieron en un consultorio o en algún hospital, sino en su casa. ¿Cuál será su futuro cuando busquen una plaza laboral?

A ese mismo problema se enfrentarán quienes ingresen este ciclo a la carrera o a su último año de la misma. Por lo menos la UNAM ya dejó en claro que la máxima casa de estudios no abrirá sus puertas hasta en tanto no se cumplan tres semanas consecutivas con el semáforo epidemiológico en color verde. La CDMX se encuentra en color naranja y el calendario universitario inicia en dos semanas.

La tarea para todos: alumnos, padres de familia, maestros, directivos, pero particularmente para las autoridades educativas, nacionales y estatales, es muy complicada, pero al igual que los estudiantes, tienen el deber de cumplirla lo mejor posible.

Comentarios: miguel.perez@estadodemexico.com.mx

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