El reto del agua

El problema generado por la falta de lluvias suficientes, que mantiene en vilo la distribución de agua en amplias zonas del Estado de México, no es nuevo, pero los gobiernos federales le han dado la vuelta desde 1982, cuando se inició el proyecto del Sistema Cutzamala.

En aquel entonces se anunció que este ambicioso plan sólo era la primera etapa de un programa diseñado para traer agua al Valle de México de zonas distantes como el Río Balsas, el Tecolutla o el Amacuzac, pero todo se quedó en el Cutzamala, porque luego vinieron las recurrentes crisis económicas del país y los gobiernos estuvieron más interesados en salvar al país del desastre financiero que en proyectos que, aunque fueran necesarios, requerían de miles de millones de dólares.

Y es que este tipo de proyectos deberían ser autosuficientes, no depender por completo de los fondos gubernamentales. Pero en México nos enfrentamos al problema de los bajos salarios y la imposibilidad de que los mexicanos paguemos el costo real del servicio.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) calcula que nuestro país tiene una de las tarifas más bajas del mundo. Un estudio publicado por la institución revela que mientras en México se pagaban 0.49 dólares por cada metro cúbico del líquido, en Dinamarca, por ejemplo, subía hasta los 6.40 dólares.

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México han señalado que el proceso por el que la Ciudad de México extrae y transporta agua para sus habitantes conlleva un gasto excesivo que, a la larga, será insostenible.

Los investigadores del Instituto de Investigaciones Económicas, Gerardo Ruiz Solorio y Rosario Pérez Espejo, consideran que la Ciudad de México gasta más de mil 600 millones de pesos al año sólo en energía para mover el vital líquido.

“Pero el problema, dicen los especialistas, es mucho más complejo que los precios: la forma de allegarnos agua es insustentable”, pues en el proceso se consumen dos mil 800 millones de kilowatts por hora y al costo energético se le suman gastos variables por subsidios y mantenimiento.

Los costos del agua en la Ciudad de México son muy similares a los de la mayoría de los municipios grandes del Estado de México. En estos sitios se aplican subsidios que llegan hasta 80 por ciento del costo, dependiendo de dónde esté ubicada la toma domiciliaria.

Pero frente a este alto costo, nos enfrentamos también al hecho de que en amplias regiones, como La zona quinta de Ecatepec, donde radican casi un millón de personas, tienen problemas recurrentes de falta de agua porque no llega con fuerza la dotación del Sistema Cutzamala. En toda la zona metropolitana hay casi mil colonias que carecen de suministro continuo.

Eso contrasta con los hogares de alto ingreso, donde los habitantes llegan a consumir en promedio 800 litros en comparación con los 100 que establece la Organización Mundial de la Salud.

Urge que los gobiernos federal y de los estados de México, Hidalgo, Morelos, Querétaro, Tlaxcala y Puebla, así como de la Ciudad de México, tomen urgentemente cartas en el asunto, porque de lo contrario estaremos encaminados a una hecatombe sin precedentes.

ASME

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