#ENTREVISTA | Las noches habitadas de Alma Delia Murillo

Son cuatro las mujeres protagonistas sumergidas en la frustración, el incesto y la soledad

Por: Alejandro Baillet

Insomnio, soledad, frustraciones, incesto… es el ambiente en el que se sumergen cuatro mujeres protagonistas de Las noches habitadas (Penguin Random House Grupo Editorial, Colección Bolsillo), novela de Alma Delia Murillo donde cada página nos revela vidas emocionales intensas.

Murillo plasma los estereotipos de las mujeres de este siglo: la hija acomplejada por su cuerpo, la exitosa y masculinizada, la madre deprimida y la hermana psicológicamente afectada por una pérdida.

“Las noches habitadas son cuatro mujeres insomnes con unas vidas emocionales muy intensas. Es la introspección que ocurre cuando no podemos dormir, pero más allá de las mujeres, en los seres humanos en general, la noche es algo místico en nuestras vidas, es este pasaje oscuro, este momento de silencio que evitamos.

“Algo tienen estas mujeres que son extraordinarias, que están en lo cotidiano. Haciendo un recuento, Carlota, que tiene 16 años con un gran sentido del humor y que a la vez se muere de inseguridad. Lo que anda buscando con toda su alma es tener su primer encuentro sexual, pero no encuentra con quién”, desgrana Alma Delia sobre uno de sus personajes.

Y mientras van pasando las páginas nos encontramos con las vidas de cualquier mujer que nos rodea, de una tía, hermana o hasta la propia madre, to- das ocultando sus deseos o tristezas, ese vacío que en este mundo muchas tienen prohibido llenar.

“Claudia es una mujer muy frustrada por haber renunciado a su identidad, a buscar quién quería ser profesionalmente y va descubriendo que la maternidad es solitaria, dura, que el matrimonio puede ser un pacto para irte a un abismo del que luego jamás puedes salir. Dalia, tía de Carlota, hermana de Claudia y tiene una relación de incesto, una situación muy dura. Luego está Magdalena, supersofisticada, exitosa, cogelona. Hay una hipermasculinización también en esa búsqueda de mujeres exitosas y Magdalena está ahí, tiene una especie de ninfomanía”, resume la autora.

Responde

Alma Delia Murillo se sumerge en su análisis, va soltando cada palabra que crea efecto musical, ella misma amante del jazz toma la batuta y suelta las frases que nos invitan a recorrer su primera novela.

“Quería eso, contar la historia de mujeres por una mujer, la literatura que narra los personajes femeninos siempre la han contado hombres o llevamos milenios así. Un ejemplo es Magdalena, la mujer encumbrada. Eso nos ha pasado a las mujeres en este recorrido de ganar nuestros derechos, de buscar una cierta equidad, enfrentas que el modelo está diseñado para que el éxito sea masculino y cuando una mujer es exitosa siempre se masculiniza”.

Responde

¿Las noches habitadas es un manual para los hombres? Alma suelta la carcajada y sus ojos llenos de libertad se posan en el infinito.

“Sí, tiene esa parte lúdica. Los hombres tienen tatuado en el ADN que el mundo es mundo por ellos. En la parte del terreno sexual es válido contar que las mujeres claro que pensamos en sexo. Cuando estás soltera exploras tu sexualidad, lo platicas con tus amigas. Los hombres siempre preguntan al terminar de tener sexo ‘si te gustó’ cuando deberían preguntar antes qué es lo que nos gusta. Los roles de género nos han ayudado a sobrevivir a todos, este sistema lo hemos aprendido y nos ha permitido funcionar y nos ha dado resultado”, comentó.

El incesto es un tema que pocos se atreven a hablar, sin embargo, ella decidió tomar el toro por los cuernos y lo ve como una de las formas del amor.

“Es difícil, en el marco de las relaciones humanas, de la condición, de cómo se van torciendo nuestras identidades, el incesto está ahí. A lo mejor el amor empezó como un amor incestuoso, desde el punto de vista más arquetípico hay un incesto, Adán y Eva, la historia de la humanidad empezó así. “Recibí muchas cartas donde me confesaban que tenían una relación con su hermano o hermana. Y siempre encuentras el castigo, la condena, lo diabólico. Existe el incesto, es una forma del amor porque el amor es un demonio”.

Las noches habitadas huele y sabe a mujer, las mismas que están luchando por ser ellas, por realizar ese viaje a un cambio total, lo que lleva a pensar en los derechos de ellas en un mundo que siempre ha estado bajo un patriarcado, como los subraya Murillo.

“Viene con toda su fuerza el feminismo, pero está el tema de Afganistán que es una carga de conciencia, admitir que el mundo sigue siendo infinitamente desigual. El enorme privilegio que tengo yo de escribir, de rodearme una forma de vida no lo tienen estas mujeres en Afganistán. Tampoco lo tienen muchas mujeres en es te México, la pobreza lo empeora todo. En regiones indígenas entre más alta la pobreza se recrudece la violencia a la mujer. Afganistán es una alerta escalofriante de cómo los derechos ganados por la mujer se pueden ir por la borda, no podemos bajar la guardia”, exhortó la también columnista.

NEF

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