Opinión

Es momento de ser prudentes…

WordReference.com diccionario en línea define a la prudencia como la cualidad que consiste en actuar con reflexión y precaución para evitar posibles daños. Como nunca antes esa palabra debe estar presente en nuestra cotidianidad para cuidar la salud ante un probable incremento en casos de Covid-19 en el último bimestre del 2020.

Estamos a menos de dos meses de cumplir el primer año de la aparición del coronavirus en Wuhan, China, y pareciera que a pesar de la dimensión que ha cobrado, que orilló a naciones enteras a confinarse y poner puntos suspensivos en sus principales actividades para evitar el contagio y eventual muerte de personas, no hemos aprendido la lección como sociedad.

A nivel global, después del confinamiento que instauraron entre los meses de marzo y mayo pasados países como Francia, Reino Unido, España han vuelto con medidas restrictivas precautorias ante una segunda ola de contagios.

A nivel nacional, de acuerdo con el Semáforo Epidemiológico, la mayor parte de las entidades federativas de nuestro país registran el color naranja, seguido del amarillo, con una sola entidad en verde, que es Campeche, y a Chihuahua que está en rojo (apenas la semana pasada retornó a esa cromática), se sumó Durango.

Precisamente en los casos de Chihuahua y Durango la reversa a rojo se fundamenta en el aumento de casos positivos por Covid 19; mayor demanda hospitalaria y velocidad de contagios; por lo que se regresan a medidas confinatorias como el cierre de plazas públicas, áreas recreativas, gimnasios, albercas y centros recreativos, entre otras acciones.

Desafortunadamente los regresos a medidas de confinamiento se dan después de ver escenas que distan mucho de la responsabilidad social. Se ha dado cuenta de concentraciones en espacios públicos sin tomar medidas de sana distancia o sin el uso del cubrebocas. 

Pareciera que aún cuando no hay certeza de la fecha exacta para contar con una vacuna para contrarrestar el mal; y después del primer trago amargo del primer confinamiento, no se le da la magnitud entre la población a esta que es una emergencia sanitaria. No aprendimos la lección.

Si bien la economía requiere dinamismo para generar las condiciones de empleo y consumo; no se puede tomar con ligereza el tema de salud como la pandemia, que en su reloj cronológico marca un inevitable regreso a etapa de riesgo en algunas latitudes. 

Son menos de dos meses para conmemorar el día cero del Covid-19 y paradójicamente son los meses en que aumenta la movilidad por cuestiones festivas y de convivencia social.

Y es que en los últimos días en nuestro entorno hemos visto una serie de acciones que pueden ser producto del exceso de confianza, que hacen previsible que vengan días díficiles en las cifras de pandemia. 

Exceso de gente en sitios públicos como ocurrió en Valle de Bravo el fin de semana pasada con motivo del Día de Muertos, el municipio que por cierto su cabildo autorizó unas horas antes sanciones con 200 pesos a quienes no porten cubrebocas a partir del próximo 16 de noviembre. 

Esta medida municipal se suma a la de otros cabildos que también han optado con apercibimientos y multas a quienes no observen la medida del cubrebocas, como Toluca o Naucalpan.

Y es que las alertas deben encenderse porque vienen fechas significativas en las tradiciones mexicanas como el puente Guadalupe-Reyes; en donde sin duda puede registrarse un incremento en movimiento en las calles.

La aplicación de movilidad más popular en los dispositivos móviles comparó las condiciones del tráfico de un día normal de diciembre con las de la víspera de Navidad en México; como era previsible los sitios con más tránsito fueron centros comerciales, supermercados, restaurantes, aeropuertos e iglesias.

De acuerdo con este mismo estudio aquellos que hicieron sus compras navideñas un día antes aumentaron el 50 por ciento el congestionamiento vehicular cerca de centros comerciales de las 11 de la mañana a la una de la tarde principalmente. 

Quien dejó al último la compra de algún ingrediente o elemento para cocinar una cena, provocó que incrementara el flujo de autos un 35 por ciento alrededor de supermercados de las 10 de la mañana a las tres de la tarde, establece el análisis.

Es indiscutible que vienen días en los cuales se debe aumentar el llamado a la gente para que no baje la guardia y se observen con frecuencia medidas básicas como el lavado de manos; el uso del gel antibacterial y cubrebocas y la sana distancia para evitar acciones más drásticas que nos lleven a una desaceleración de lo poco que se ha vuelto a poner en movimiento la actividad económica.

El reto es encontrar la fórmula entre salud y economía y sobretodo hoy más que nunca actuar con prudencia.

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