La crisis que viene o que ya atracó

En su reciente visita al estado de Hidalgo, apenas el viernes pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció que “se está calentando un poco la economía”. El comentario vino a colación cuando el mandatario explicaba que los apoyos materiales a los damnificados que dejaron las lluvias días atrás se han complicado “porque no hay en el mercado nacional -aunque parezca increíble- electrodomésticos o enseres suficientes”. 

López Obrador fue más allá en su argumentación al explicar que la falta de camas, estufas, refrigeradores, entre otros productos es un problema que atañe no solo a México, sino que afecta al extranjero, principalmente a Estados Unidos, país en el que, de acuerdo con su dicho, hay muchos recursos, mucho circulante, pero falta producción. 

Lo que expuso el presidente es apenas una vertiente de una crisis que se está viviendo a nivel internacional derivado de la pandemia con la que ha vivido el mundo desde hace ya casi 20 meses. El cierre de actividades no esenciales en prácticamente todos los países del orbe empieza a verse reflejado en la escasez de productos que se requieren para la cadena de producción, como pueden ser los enseres y electrodomésticos. 

Quizá por estar alejado de nuestro entorno o bien porque millones de personas dejaron de consumir productos no indispensables durante los meses más críticos de la pandemia no éramos conscientes de este fenómeno. Pero justo en estos días a nivel mundial se vive una de las crisis más importantes en la llamada cadena de suministros: en los principales puertos navieros del mundo hay acumulados miles y miles de contenedores de productos que no pueden ser trasladados por los exorbitantes precios que alcanzaron los fletes de los mismos. 

Para que se tenga una idea del problema: en diciembre de 2020, cuando aún no estallaba la emergencia por contagios de Covid a nivel mundial, el costo promedio en el traslado de contenedores con productos terminados o materias primas de China a México era de mil 800 dólares, el mes pasado el traslado del mismo contenedor alcanzó los 12 mil o 13 mil dólares y llegó a tocar los 20 mil dólares. 

Hasta la semana pasada en los puertos estadounidenses de Los Ángeles y Long Beach se reportaban 62 barcos sin salir y en el puerto de Colombo, en Sri Lanka, en los últimos tres meses se habían acumulado mil 300 contenedores de productos alimenticios esenciales y otros artículos. 

Como la cadena de suministros involucra a cientos de actividades, dos ejemplos del impacto en esta crisis de contenedores es que la cadena Cotsco decidió limitar la compra de papel higiénico y artículos de limpieza, mientras que la trasnacional Nike redujo sus expectativas de ventas para lo que resta del año, incluida obviamente la temporada decembrina. 

Si a eso sumamos, en el caso de nuestro país, la afectación que provoca en la cadena productiva y de consumo, el bloqueo a las vías del ferrocarril desde hace tres meses por parte de maestros de la CNTE en Michoacán, entidad donde se ubica el puerto de Lázaro Cárdenas, la situación empeora para los clientes que requieren esos productos y que están literalmente atracados. 

Desgraciadamente los pronósticos no son halagadores. Algunos expertos en materia de cadenas de producción estiman que la crisis de los contenedores se extenderá por lo menos los primeros seis meses del próximo año, lo que podría empeorar o complicar las expectativas de crecimiento económico de país. 

Twitter: migueles2000 

Comentarios: miguel.perez@estadodemexico.jornada.com.mx 

ASME

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