Desde mi lap

La paradoja de la reapertura

Desde mi lap

Por Hugo Mauricio García

Yo ya no entiendo, voy a sintetizar al nivel de lo absurdo, lo que hoy piden los empresarios.

Supongamos que, en época normal, la tienda de la esquina de mi casa vive de los 40 clientes que vivimos en la cuadra y que tiene ingresos de 80 pesos a la semana, con gastos fijos de 40 pesos y variables de 20 pesos con una utilidad de 20 pesos.

Viene la pandemia, cierre total ¿qué sucede con la tiendita?, sus gastos fijos se mantienen, luz, agua, renta del local, etcétera, sus gastos variables se van a cero, sueldos, compra de inventario y sus ingresos son ceros, así que pierde 40 pesos mensuales, pero sus clientes siguen vivos; es decir, está esperando que en la reapertura se vuelva a nivelar su utilidad.

Por supuesto que a nuestro antiguo tendero le urge que le dejen abrir, de por medio está su negocio y lo que representa, su familia, sus empleados, su seguridad económica, el gobierno le dice: “si te dejo abrir, más gente se va a morir” (mira, verso sin esfuerzo); al tendero eso no le ocupa, dice que en su tienda nadie se va e enfermar por su culpa, que va a seguir los protocolos, el gobierno replica: “es que, si te dejo a ti, dejo a todos y va a haber más gente en la calle”. Que no y no, ya déjenme abrir, grita el de la tienda, hace huelga de hambre, pone mantas, amenaza, se hace escuchar por medio de cacerolazo, finalmente le dejan abrir y ¿qué pasa?

De sus 40 antiguos clientes, cuatro tienen Covid y uno ya se murió, además, la crisis hizo que uno de sus antiguos clientes tomara la decisión de abrir una tiendita frente a la antigua; en cuanto se pase de semáforo rojo a naranja, nuestro tendero sigue teniendo 40 pesos de gastos fijos; como tiene menos clientes, sus gastos variables bajan, ahora son de 12 pesos, el promedio de compra también baja por cliente, algunos se quedaron sin trabajo, le abrieron una tienda frente a la suya de los 36 clientes que tienen posibilidad de comprar pierde al 40%, es decir, ahora sólo tiene 12 y su promedio de compra es de 1.50, es decir, tiene ingresos por 21 pesos, así que en el primer mes “sólo” pierde 31 morlacos. Nuestro tendero está desolado.

Pero la cosa se pone peor, con más gente en la calle, de los pocos clientes que tenía, más se comenzaron a enfermar y a recluir y desgraciadamente más de uno murió. Triste final para la historia.

Hace algunos días en reunión de trabajo virtual donde participaron los secretarios de Salud, Desarrollo Económico, Justicia y Derechos Humanos, así como las secretarias del Trabajo, Cultura y Turismo y los titulares de Protección Civil y COPRISEM, los líderes empresariales presentes solicitaron reabrir las unidades económicas consideradas no esenciales, con restricciones y medidas de sanidad que se requieran, para evitar, en cierta medida, un colapso económico de la entidad, como sentenció Laura González Hernández, presidenta del Consejo Coordinador Empresarial Estado de México (CCEM).

Esperemos que no les pase como al tendero.

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