Ley seca

Conversando

Pocas cosas son tan anacrónicas e inservibles como la denominada “Ley seca”. Y el tema viene a cuento porque durante los festejos patrios, algunos gobiernos municipales como los de Almoloya de Juárez y Zinacantepec decidieron que impondrán restricciones a las bebidas alcohólicas durante las próximas fiestas para evitar aglomeraciones y con ello contagios de Covid 19, como si de facto las bebidas alcohólicas fueran los motivos principales para que existan concentraciones de personas y contagios del virus. 

Realmente no se tiene un origen determinado de la “Ley seca” en México, pero comenzó a utilizarse a principios del siglo pasado, de ese tamaño es su anacronismo, pues resulta inverosímil, por decirlo menos, pensar que la gente no va a tomar por una decisión de una autoridad que solo muestra una muy pronunciada miopía al mantener esa restricción. 

La prohibición, como se le conoció el periodo de “Ley seca” en Estados Unidos entre 1920 y 1933, lo único que promovió fue un mercado negro pues prohibía la venta, importación, exportación, fabricación y el transporte de bebidas alcohólicas en todo el territorio del vecino país del norte, incluso las mafias crecieron gracias dicha restricción, pues evidentemente nunca dejó de existir un mercado para las bebidas alcohólicas. 

Eso es justamente lo que se promueve con una absurda “Ley Seca” que pretende durar sólo unas horas. Es por ello que causa curiosidad saber qué es lo que pasa por la cabeza de las autoridades de los gobiernos que encabezan  José Gustavo Vargas Cruz (en Zinacantepec) y Luis Maya Doro (en Almoloya de Juárez) para entender por qué deciden coartar las libertades de sus gobernados. 

Por principio de cuentas, beber es una decisión personal y las autoridades de Ayuntamientos como Almoloya de Juárez y Zinacantepec no hacen sino dejar en evidencia la poca confianza que tienen en sus gobernados, pues con base en restricciones es como pretenden mantener el orden en sus demarcaciones… ¡y hasta los contagios! 

¿Tendrán las autoridades municipales de Almoloya de Juárez y Zinacantepec conciencia del impacto económico que sus decisiones tienen en los negocios locales al prohibirles vender bebidas alcohólicas? ¿Sabrán el estimado de pérdidas que se juntan a más de año y medio que llevamos inmersos en una pandemia? ¿Estarán conscientes de que sus administraciones están restringiendo libertades personales? ¿Qué los orilla a tomar decisiones tan absurdas? 

Y no nos confundamos, este tema no pasa por impulsar la venta de bebidas alcohólicas, sino de que la autoridad no se entrometa en una decisión que es exclusiva de cada persona, amén de todo lo que de ello deriva. Bien harían estos gobiernos en hacer análisis exhaustivos para tomar buenas decisiones, finalmente, para eso están recibiendo un nada despreciable sueldo. 

Twitter: @campudia  

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