Los retos de la cultura en la pandemia

Antes de la pandemia, las tres principales atracciones eran presenciales

Elisa Escamilla Ceballos, gestora cultural en Toluca, explicó que la pandemia evidenció varias situaciones que se viven en el sector cultural. Esto luego de que las narrativas migraran o se sumaran a la virtualidad.

Se ha tenido una democratización de la cultura, que ha permitido llegar a públicos más diversos de forman gratuita, pero no hay remuneración para los artistas.

“Se nota mucho la precarización del sector, si de por si en México ya lo era, ahora es subirte a la lógica de lo digital, pero ofrecer tu producto de manera gratuita impacta aún más porque trabajan muchas horas, grabando, editando, difundiendo, pero lo ofrecen gratis, con el objetivo de que no se muera la actividad cultural”.

Elisa Escamilla recordó estadísticas de la Encuesta Nacional sobre hábitos y consumos 2020, y el Estudio de Opinión para conocer el impacto del Covid-19 en las personas que trabajan en el sector cultural en México, ambos de la Universidad Nacional Autónoma del Estado de México (UNAM).

Los estudios precisan que el 95.3 de los encuestados se informaban de las actividades culturales a través de las redes sociales. Antes de la pandemia las tres actividades culturales que más realizaba la gente a nivel nacional era presenciales, con visitas al cine, conciertos y museos.

“Todo ello cambió, durante la cuarentena, el 70.3 de los encuestados escuchan música y ven videos en Internet y el 61.3 socializa en línea o por teléfono, actividades que se dispararon con el uso de plataformas”.

Con pérdidas más del 30% de artistas

73.5 por ciento de los artistas se dedican de tiempo completo a su actividad, y el 23.7 lo hacen de tiempo parcial, lo combinan con otras actividades. Hasta el 68.16 reciben sus ingresos mediante su práctica artística y más del 32.3 por ciento tuvo pérdidas desde 11 mil a 30 mil pesos.

Otro punto para considerar, son los contenidos que ofrecieron las autoridades, por ejemplo, a nivel municipal y estatal, donde reconoció que se encargaron de ofrecer una extensa programación, pero no han estudiado a los públicos a los que van dirigidos sus contenidos.

“Producen bastante, generan contenido importante pero creo que hace mucha falta un análisis en los públicos que ellos tienen. Me refiero a un análisis de los consumidores culturales locales, aplicar encuestas para llegar a soluciones específicas y más estudiadas y que se involucre a la comunidad desde la gestación del proyecto”.

Requieren más presupuesto

Consideró que son productos que requieren más presupuesto para producciones impecables, pero sin dejar de reconocer el reto y lo complicado que ha sido migrar de lo presencial a lo virtual y ahora pensar en lo híbrido.

Y también consideró que se debe mejorar el alcance de la interacción con sus públicos y la difusión, ya que muchas veces son los mismos trabajadores de las dependencias quienes interactúan, es decir, quienes los crearon o quienes los promueven, por lo que no se estaría logrando el objetivo.

ASME

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