País de pobres

Desde mi lap

Las elecciones más grandes en la historia de México nublan mi imaginación, sólo veo candidatos, por más que busco temas que comentar, lo que viene a mi cabeza son propuestas, ataques, contrataques. El quítate tu para que me ponga yo, sigue siendo la divisa con que nos quieren convencer.

Émulos de Sun Tzu encuentro por todas partes, encuestas cuchareadas, señalamientos de intromisión de los gobiernos estatales, corrupción, manejo de medios, dirigentes de partidos ausentes, direcciones de prensa inexistentes, apatía, desolación.

Casi nada nuevo bajo el sol, y digo casi, porque si hay una condición nueva en estas elecciones que no era tan visible hace 3 años: la delincuencia organizada.

Como el cáncer que se ha diseminado por todas las capas de la sociedad y ha llegado a influir en las decisiones electorales, como no se pensó que podría suceder.

La delincuencia organizada, ahora no sólo busca los puestos policiales en los municipios, sino que quiere el pastel completo, pone y quita candidatos sin importar el color del que provengan.

No es privativo de un Estado, pasa igual en la sierra poblana, que en sur del Estado de México o en Sonora, Sinaloa, Zacatecas, en el sur del país, permea en todo el territorio nacional, las autoridades estatales y nacionales, coludidas quizá, se limitan a declarar que no permitirán el asedio del narco a los partidos y candidatos, pero sus palabras son huecas, sin sustento, porque la realidad los supera o quizá, solo quizá, ellos son esa realidad.

Y mientras estos candidatos, unos con buenas intenciones, otros solo queriendo ocupar o mantener un coto de poder, se pelean las diputaciones, federales, estatales, gubernaturas y presidencias municipales, los mexicanos nos debatimos en la pobreza.

 El Coneval, organismo público que mide la pobreza en el país, presentó el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (IEPDS) 2020, cuyo escenario pesimista calcula 70.9 millones de pobres por ingreso, el 56.7% de la población. Los pobres por ingresos son aquellos que suman un ingreso mensual máximo de $1,750.00 pesos en zonas urbanas y $1,350.00 en zonas rurales al mes.

¡Que rabia!, ¿Quién habla de esto?, somos un país de pobres, ese es el principal problema, la pobreza que sangra, la que lacera, la que come hierbas porque no tiene ni para huevos, la que se llena la panza de frijoles, tortillas y chile, ¿Quién está viendo por ellos?, no hay programa federal que alcance para mantener a tantos millones de pobres, esa no es la salida.

Hoy no quiero sentir, no quiero pensar, las elecciones me deprimen, se que merecemos algo mejor y también sé que no lo hemos sabido construir.

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ASME

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