#PERFILES/Lauderos; el arte de hacer instrumentos musicales

Dan vida a piezas para el conservatorio, la filarmónica, la sinfónica, mariachis y maestros

Darío Severiano Sánchez es Laudero desde que tenía 15 años, aunque desde pequeño empezó a ir al taller de su papá y aprendió a hacer pequeñas cosas jugando, como han empezado todos en su familia.  

Es la cuarta generación de lauderos, pero fue su papá y su mamá, Perfecto Severiano Rubio y Juana Sánchez Solís, quienes viajaron de Paracho, Michoacán, a Toluca para establecer su taller en 1981.  

Hace unos meses, en febrero, la vida de la familia cambió radicalmente cuando Héctor Hugo, quien se dedicaba de lleno a esta profesión en la capital del estado, falleció de Covid-19 a los 47 años.  

“El taller era de mi hermano, pero al fallecer me vine con mi familia a hacernos cargo del negocio porque este lo inició mi papá hace ya 30 años”.  

Darío tiene un taller en Paracho, Michoacán, mismo que trasladará a Toluca porque allá ya no hay quien lo atienda, dijo.  

La formación de Darío ha sido empírica y se ha dedicado a reparar, pero también a hacer instrumentos nuevos.  

Lauderos profesionales

Su papá y su hermano Héctor Hugo sí tuvieron la oportunidad de tener una formación profesional de laudería, en Estados Unidos, y se especializaron en instrumentos de cuerda frotada como el violín, chelos y contrabajos.  

Las dos hijas de su hermano fallecido y su hijo sí tienen interés en continuar con esta tradición de laudería y música, Bruno, su hijo de 22 años está de lleno en el taller junto con su papá mientras que las dos niñas se encuentran en el conservatorio de música, una de ellas ya iniciando con sus estudios de laudería.  

Su mamá, doña Juanita, también ayuda en el taller, ella se dedica a barnizar y darle acabados a los instrumentos y, en la medida de lo posible, los otros dos hermanos de Darío, Alma Edith, médico de profesión, y Jesús, quien es profesor, también ayudan.  

Abogado de profesión, lauderos por amor al arte

“Estudié derecho y durante un tiempo estuve litigando, pero me llamó más poder regresar a la laudería y poner mi taller así que aquí seguimos”.  

Mencionó que su hermano Héctor Hugo, también fue apasionado de la música y era barítono en el coro de la UAEM, por lo que la música y la laudería en su familia siempre han ido de la mano.  

“Aquí ya nos conocen muchos, primero por mis papás, luego por mi hermano y a nosotros apenas nos están conociendo, pero queremos que sepan que somos los de siempre, que nos esforzamos y que estás siempre para servirles. Aquí siempre han venido músicos del conservatorio, de la filarmónica, de la sinfónica, mariachis y maestros y aquí seguimos y seguiremos”.  

Ahora la familia se esfuerza por crecer el negocio, la meta es poder conseguir un lugar que les sirva de taller y solo ocupar el local que tienen y en donde trabajan actualmente, sólo de punto de venta.  

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El taller se encuentra ubicado en Valentín Gómez Farías, número 309, casi esquina con Mariano Matamoros, en la colonia Francisco Murguía.

ASME

Un comentario

  1. Gracias por la difusión a La Jornada, somos una orgullosa familia descendiente de auténticos lauderos originarios de la capital mundial de las guitarras.

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