Regreso escolar incierto

Con más dudas que certezas nos enfilamos al regreso a clases en las aulas el próximo 30 de agosto, en medio de una tercera ola de contagios por el Covid-19 que ha cobrado la vida a más de 245 mil personas en nuestro país con alrededor de tres millones de casos confirmados.

La Secretaría de Educación Pública del gobierno federal sostiene que existen condiciones propicias para retomar las actividades el último lunes del presente mes, actividades que por cierto estarán catalogadas como esenciales por lo que se podrán realizar independientemente del color del Semáforo Epidemiológico, así sea rojo.

Pero ¿qué es lo que genera más incertidumbre? Sin duda las contradicciones que se han registrado por parte de las autoridades federales durante toda la pandemia. Así ha sido desde un principio y continúa; lo más delicado es que no hay visos de que se corrija.

La contradicción más reciente tuvo que ver con el color del Semáforo Epidemiológico en la Ciudad de México. La Secretaría de Salud dice que es rojo atendiendo el número de pacientes hospitalizados por el coronavirus; el gobierno capitalino dice que es naranja y el presidente lo confirma, contraviniendo a su propia instancia de salud.

¿A quién le creen los ciudadanos? Cualquier información que sea de utilidad pero con objetividad y sobre todo con el rigor correspondiente se agradece y más cuando está de por medio la salud personal y de los seres queridos.

Además, si el color de semáforo que emite la secretaría de Salud ya no es referencia ni para el mismo presidente de la república, qué podemos esperar los ciudadanos de a pie.

Esas contradicciones generan incertidumbre y se suman a varios hechos que han confirmado un manejo muy peculiar del gobierno federal en la pandemia: que si el uso del cubrebocas no era necesario; que la gente podía salir; estimaciones de picos máximos rebasadas por la realidad, entre otros.

Por más que la agenda informativa sea integrada en un buen porcentaje por información relacionada con el tema del Covid-19 hace falta una directriz sólida y congruente en el manejo informativo por parte del gobierno federal para no generar confusiones.

Apenas hace dos días el número de decesos de mexicanos a causa de la pandemia superaba los 700; otra vez los indicadores como en los momentos más álgidos del año pasado. Nos seguimos acostumbrando a los números y a perder la sensibilidad ante la tragedia. La pandemia nos ha hecho perder la capacidad de asombro.

Ante eso, nos encaminamos al regreso a las aulas en medio de la tercera ola de contagios por la variante Delta, que es una modalidad en la que el virus se hace más eficaz, esto dicho por las autoridades mundiales de Salud.

Todo ello le da un ingrediente especial al regreso a clases, en el que gran parte de la responsabilidad recaerá en maestras y maestros, alumnas y alumnos y por supuesto padres de familia que no se deben relajar y sortear las dificultades que se presenten a consecuencia de la pandemia, esperando que aumente el número de dosis a aplicar de la vacuna contra el Covid-19 y sea extensivo a personas mayores de 18 años.

Regreso incierto.

@periodistamex

ASME

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