Ser radicales contra Covid, es la solución

Ana Liza en línea


María Elena Álvarez Sánchez

Es muy lamentable ver, cómo, dentro de las limitaciones presupuestales que tienen, nada de lo que haga el sector Salud es suficiente. Si hace porque es insuficiente, y si no hace, porque hace caso omiso.

Es común ver como el personal médico, camilleros, paramédicos, enfermeras, etc., se quejan de que les dan batas de 10 pesos y cubrebocas de dos pesos que los tienen al borde del peligro al convivir cotidianamente con pacientes enfermos de Covid19, la pandemia del siglo.

Sin embargo, sí se hace mucho para atender la demanda creciente, lo cual, estoy de acuerdo, no es suficiente, pero sí bastante; aunque por supuesto, si a esto se sumara la disposición de millones de personas que salen a la calle a pasear sólo porque se les da la gana, y, peor aún, sin ninguna norma de sanidad y sin usar cubrebocas, el efecto podría multiplicarse y los contagios podrían reducirse.

Pero el hubiera no existe, y mientras miles de restaurantes que invirtieron para evitar, lo más posible, el contagio al interior de sus establecimientos, miran como sus ahorros se terminan y se suman a los millones de quebrados; las que venden quesadillas en una fondita, sin precaución alguna; sin tomar temperatura, con la misma cuchara en la salsera para los que se fueron y para los que entraron y ni hablar de los tapetes sanitizantes; esos sí siguen abiertos, esos que son un foco de contagio y que mucha gente va porque no hay otras opciones.

Entiendo que es situación de economía, pero por lo menos la gordera debería tener un cubrebocas y cambiar la cuchara o lavarla, a cada cliente, además de una gran botella de gel desinfectante y que otra persona se encargue del dinero, ¡por favor!

Esta es la realidad, ante la imposibilidad de evitar el contagio; no permiten abrir a quienes sí cuidan todos esos aspectos y que podrían ser una buena opción para quitarse el estrés con mucha seguridad. Tal vez como escape al hartazgo del encierro -que de ninguna manera justifico- asisten a lugares clandestinos y nada seguros; esos sí deberían estar cerrados.

Como paliativo a evitar la multiplicación de los casos de Covid19, que aún a estas alturas hay quienes dicen “me vale, me vale” como Ladycubrebocas o LadyMeVale; la Secretaría de Salud ha decidido convertir espacios, antes recreativos, en grandes hospitales alternativos para enfermos a fin de sacarlos de los hospitales para dejarles su lugar a los enfermos de Covid.

Muchos no saben ni cómo se contagiaron porque se han cuidado siempre, otros, la mayoría, fue de manera irresponsable. Ante esta falta de cordura y responsabilidad, tal vez es la hora de empezar con las multas a quienes no porten cubrebocas en las calles y también a los conductores del transporte público que permitan el acceso a personas sin cubrebocas.

Es hora de ser radicales, antes de que las 480 camas hospitalarias habilitadas en las tres Unidades Temporales de Recuperación, para recibir pacientes no Covid, y que se ubican en el Centro de Convenciones y Exposiciones de Toluca -200 camas y de éstas, 20 con oxígeno-, el Deportivo de Tonanitla -100 camas, 10 con tanque de oxígeno-, y el Centro Cultural Mexiquense Bicentenario de Texcoco -180 camas (20 con tanque de oxígeno)-, sean insuficientes.

Entre las estrategias y acciones emprendidas por el gobierno estatal está la reconversión de 25 hospitales generales del ISEM; pero esta nunca será suficiente si la gente se sigue contagiando sólo porque se aburre en sus casas.

También se han contratado mil 921 elementos de área médica y paramédica, de junio del año pasado a la fecha, se estableció un filtro en la detección de casos, se dispusieron Unidades Médicas Móviles en 76 Hospitales de Alta Especialidad, generales y municipales y se han establecido 22 módulos de detección rápida de Covid en los municipios con más casos; pero insisto, esta no es la solución.

Ser radicales, sí es la solución, igual esto será aplicado sólo a la gente que no cumpla con las normas, los demás podrán seguir con su vida “normal”, dentro de la pandemia del siglo.

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