Serenidad y responsabilidad

Communitas

Todo proceso de sucesión y de relevo institucional que implica la competencia y contraste de alternativas, provoca interés, al menos entre quienes forman parte de la organización, y sobre todo cuando se trata de procesos que impactan en la sociedad en general, por lo que producen mayor expectativa. Ese es el caso de la Universidad Autónoma del Estado de México.

El pasado viernes 12 de febrero -como lo anunció el rector, Alfredo Barrea Baca- el Consejo Universitario aprobó el “Acuerdo que establece las bases para el Proceso de Elección de Rector* de la Universidad Autónoma del Estado de México para el periodo ordinario 2021-2025”. El documento publicado en la Gaceta Universitaria detalla -en una nota a pie de página- que se emplea “el masculino gramatical para designar la clase ‘personas’, por lo cual el masculino incluye hombres, mujeres y personas no binarias, tratándose de personas con cargos de autoridad, personal docente, personal administrativo y estudiantes”.

La precisión es pertinente, ya que algunos sectores manifestaron inquietud porque no se empleó el lenguaje incluyente o inclusivo, encaminado a reducir lo que se define como “violencia simbólica” y que limita la participación de las mujeres en diferentes ámbitos de la sociedad. Llamó la atención ese manejo, considerando los hechos registrados en diciembre de 2019 y durante varios meses de 2020, cuando diferentes colectivos universitarios se manifestaron para denunciar casos de acoso y hostigamiento sexual contra integrantes de la comunidad universitaria, luego del homicidio de la maestra Sonia Pérez Rodea.

Adicionalmente, algunos actores relevantes de la UAEMéx -que desean ocupar la Rectoría de la institución y presidir el Consejo Universitario- expresaron, en los pasillos, su rechazo a los términos de la convocatoria en la que se establecen los plazos, procedimientos y requisitos que deberán cumplir quienes pretendan participar en el proceso de sucesión.

Por un lado, las bases se apegan a lo establecido tanto en la Ley como en el Estatuto de la propia Universidad, pero se añadió un apartado con los documentos que deberán entregar el próximo 25 de febrero, desde las 9 y hasta las 12 horas del día, en la Sala de Rectores del edificio central de Rectoría. El apartado (número 2 de la Inscripción, calificación y registro de aspirantes) señala que deberán incorporar en su expediente: “Constancias de haber prestado servicios a la Universidad, realizando trabajos de docencia e investigación, en los últimos 3 años, expedidas por la (sic) Secretarías de Docencia e Investigación y Estudios Avanzados”. 

Adicionalmente, es necesario entregar: “Documentos que acrediten haberse distinguido en las ciencias, o las artes, o en la cultura nacional”, y otros documentos que -a juicio de la Comisión de Legislación Universitaria- son necesarios para obtener la constancia de registro de aspirante. De no cumplir con ello, la Comisión Especial Electoral podrá determinar la negación del registro.

Con esas bases, algunas y algunos aspirantes a la Rectoría quedaron fuera de la posibilidad para convencer a los integrantes del Consejo Universitario, a fin de que les otorguen su voto el próximo 14 de mayo, cuando se lleve a cabo la sesión extraordinaria para realizar los actos de elección de Rector.

De esa forma, desde el fin de semana pasado “los demonios andan sueltos”, porque empezaron -en diferentes espacios de opinión- las descalificaciones viscerales de universitarias y universitarios, lo que ha generado un ambiente de tensión. Incluso se ha confirmado que ha habido desencuentros entre quienes hace unos meses eran cercanos colaboradores y hasta amigos.

Por ello, las bases establecen una serie de procedimientos y mecanismos para las denominadas “Jornadas de promoción y comparecencias institucionales”, durante las cuales se pretende que la Dirección General de Comunicación Universitaria -con apoyo de UAEMéx TV-, divulgue las trayectorias y propuestas de quienes obtengan el registro de aspirante.

Llama la atención que no se incorporó en esa estrategia a la estación de radio de la propia universidad: Uniradio 99.7 FM, siendo el espacio institucional óptimo para comunicar el programa de trabajo y los puntos de vista de las y los aspirantes, con respecto al presente y futuro de la institución, así como para “establecer comunicación con los integrantes de la comunidad universitaria”, al menos en el Valle de Toluca.

Habrá que observar con prudencia y mucho detalle los movimientos que ocurran en las siguientes semanas, porque la sensibilidad al interior de la comunidad podría incrementarse y provocar momentos complicados para la institución. Esperemos que prive la serenidad y el sentido de responsabilidad entre la comunidad universitaria.

PERCEPCIÓN

El semáforo naranja que inició este lunes parece que fue interpretado por muchas personas como si ya se hubiera terminado la pandemia y empezó a moverse sin cuidar las medidas de protección. ¿O acaso será que el coronavirus entiende de semáforos?

ASME