Sin titubeos

¿Qué más necesitamos para entender y tratar de frenar el Covid-19?

Las historias de dolor detrás de la pandemia por Covid-19 son muchas y dolorosas. Abuelos, abuelas, padres, madres, hijos, hijas, hermanos, hermanas, primos, primas, amigos, amigas, vecinos, vecinas, compañeros y compañeras de trabajo y de escuela… Vidas, vidas que han cambiado por las secuelas, de aquellos que han logrado sobrevivir. Pero también vidas que perdieron la batalla y destrozaron el corazón familiar.

Este fin de semana la noticia fue que México rebasó el millón de contagios. Hasta la noche de este domingo contabilizaban un millón 41 mil 676. Mientras, 101 mil 676 mexicanos y mexicanas habían muerto por esta causa.

En el Estado de México la Secretaría de Salud, que encabeza Gabriel O´Shea Cuevas, también fue noticia al rebasar los 100 mil casos positivos (un millón 813 casos confirmados en laboratorio). Informó que hay 26 mil 030 sospechosos y 13 mil 955 muertes.

Se encuentran en resguardo domiciliario 20 mil 028 personas con este padecimiento, mil 919 hospitalizados en la entidad y otros mil 962 en distintas regiones del país.

Estas son las cifras frías, pero detrás está el dolor de miles de familias que han perdido a sus seres queridos o los han visto sufrir con los síntomas provocados por el virus. Baja oxigenación, altas temperaturas, dolor de articulaciones y de cabeza intensos, cansancio que parece nunca terminar, entre otros. La impotencia de no poder abrazarlos en esos momentos tan difíciles por temor al contagio.

Pero hay quienes ingresan a sus enfermos a los hospitales y no pueden estar con ellos. La incertidumbre de que de un momento a otro les digan que han muerto, sin duda, son de los momentos más terribles.

Y sí, esto no ha sido suficiente para gran parte de los mexicanas y mexicanos para atender las medidas de prevención y tratar de parar esta pandemia que ha afectado como a nadie en el mundo a nuestro país.

Incluso la ignorancia, la inconciencia o la maldad, ha llevado a las agresiones al personal médico que día a día se juega la vida tratando de salvar otras. Esos héroes anónimos que quizá debieron separarse de su familia para evitar contagiarla, pero que el sentido de la responsabilidad los mantiene al frente de esta gran batalla mundial.

Sólo en el Estado de México han muerto por Covid-19 134 trabajadores de la salud. 56 doctores y doctoras, 27 enfermeras y enfermeros, un odontólogo, cuatro laboratoristas y camilleros. Jóvenes y adultos que tratando de salvar vidas no pudieron salvar la suya.

¿Qué más debe pasar para tomar medidas que nos permitan parar esta pandemia? ¿Debe ser un ser querido al que le pase para entender? Los gobiernos pueden poner lo poco o mucho que puedan de su parte y establecer, incluso, el toque de queda para poner un alto. Pero nada, nada funcionará si la sociedad sigue en el plan de “no pasa nada”.

Hay muchos que no pueden parar actividades porque viven al día y deben salir por el alimento diario, pero sólo basta hacer una cosa: usar cubrebocas y lavarse las manos constantemente. No sólo por cuidarse ellos, tal vez eso bastaría, sino también por todos los demás.

El gobernador Alfredo del Mazo ya implementó medidas, que se aplican a partir de este lunes; la Ciudad de México también. Pero ¿qué tanto serán efectivas sin la participación social. Cuidémonos y salvemos vidas.

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