Tragedia en la línea 12 del metro

La noche del lunes, una tragedia sacudió a la Ciudad de México. Una ballena de la vía elevada del Sistema de Transporte Metro, colapsó al paso del tren lleno de usuarios. Cayó más de dos metros de altura y los vagones se encimaron unos sobre otros.

Las trágicas cifras dadas a conocer por la mañana, en la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador por la misma jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum fueron, 25 personas fallecidas de las cuales dos murieron en un hospital y cinco cuerpos continuaban dentro de los vagones, aún no identificadas y tratando de rescatarlas.

Otras 77 personas fueron trasladadas a diferentes hospitales, entre las cuales hay cinco adultos mayores y cinco menores de edad y aún se tenían 15 personas en proceso de identificación.

Este brutal accidente puede tener serias consecuencias para la 4T en estos momentos electorales, ya que definitivamente son estos actores políticos los que tienen que ver con el proyecto, contrataciones, construcción y mantenimiento de la línea 12 del Sistema de Transporte Metro, que por cierto, es la más nueva y la más larga con 24.5 kilómetros de longitud y se estima que traslada diariamente a por lo menos 170 mil usuarios.

Lo que más duele de este terrible accidente, es que se han estado posteando twitters e imágenes en las redes sociales, donde hace más de un año se muestran grietas y desgaste de la infraestructura de las vías elevadas del metro en donde se advertía ¡cuidado! ¡aleta! ¡precaución! Y demás señalamientos de usuarios y a los cuales las autoridades no atendieron.

¿Este accidente se podría haber evitado? Definitivamente sí, por supuesto. Un sistema que lleva y trae a millones de personas, debe ser vigilado permanentemente para evitar tragedias como esta y revisar a fondo, cualquier alerta emitida para repararla lo más pronto posible y que no pase a mayores.

Ahora resulta que el presidente Andrés Manuel se siente víctima de la prensa porque se mencionan como responsables funcionarios de su gobierno y de su partido político. No señor presidente, usted no es la víctima, las víctimas son las familias de los muertos; los hijos, los padres, las esposas de aquellos que están en la morgue o en el hospital o simplemente no están. Esas son las víctimas de una obra responsabilidad de un gobierno al cual se le pagan impuestos para que mantenga un servicio seguro y saludable.

No es un favor, es una obligación, que quede bien claro. Ya sabemos que Marcelo Ebrard y directivos de Movilidad no fueron con un marro a tirar las bases de la vía; pero tampoco fueron ellos en ese entonces ni los de ahora, a revisar que todo estuviera bien.

No podemos arreglar todo con un simple “yo no quería”. Sí debe haber responsables legalmente que paguen por las muertes, las lesiones y todas las desgracias provocadas por una negligencia gubernamental. Y esperemos que no por hacerse las víctimas, resulta que no hay responsables.

Una bandera a media asta; uno, dos o tres días de duelo no devuelven vidas, no borran desgracias; no solucionan nada.
Esperemos que pronto haya respuestas.

También me gustaría saber cuáles son las obligaciones de la flamante “yo soy sólo la directora del Metro” porque al parecer cree que está ahí sólo para cobrar.

Les dejo las listas de los hospitalizados y de los fallecidos.

ASME

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