Video: Mujeres mazahuas, historias de empoderamiento en 1950 y 1960

Hay dos tipos de mujeres mazahuas, las que se quedaron y las que se fueron

En su texto La reconfiguración de los roles de género a través de la migración en San Pedro del Rosal, un pueblo mazahua del municipio de Atlacomulco, Osiris Matus rescata la historia de las mujeres mazahuas.

Publicado en el libro Atlacomulco, editado por El Colegio Mexiquense, rescata la historia de las mujeres mazahuas de esa comunidad que emigraron en los años de 1950 y 1960. 

Esta investigación histórica revisa el proceso de empoderamiento de las mujeres ante la migración de los varones, en busca de una mejor calidad de vida para ellos y sus familias.

Ante su ausencia, las mujeres comenzaron a tomar decisiones dentro del ámbito de lo privado y de lo público, lo que detonó un movimiento económico y migratorio importante para la región.  

Mujeres mazahuas, historias de empoderamiento en 1950 y 1960

Dentro de su texto, López Matus encuentra dos tipos de mujeres que viven este proceso de empoderamiento: las que se quedaron y las que se fueron.

Las primeras entraron en un proceso de sobrevivencia con el abandonó gradual de los varones, es decir, de su pareja, su padre o sus hijos, por lo que gestaron estrategias para subsistir y de pronto ellas también se convierten en las que salieron, ante la necesidad de buscar trabajo en el ámbito comercial como la venta de artesanías y productos alimenticios. 

“Fueron migrando del pueblo de San Pedro del Rosal hacía otros sitios como Atlacomulco centro, Toluca y la Ciudad de México. En estos encuentros de  movilización ellas pudieron empoderarse en el sentido en que veían otras realidades y querían que sus hijas e hijos tuvieran más oportunidades para su vida”, explicó.

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Hay dos tipos de mujeres, las que se quedaron y las que se fueron

Con la ausencia de los varones la economía sufrió un retroceso en el municipio, ya que en muchos casos no se contó con el envío de remesas.

Frente a ello, las mujeres de San Pedro del Rosal fueron protagonistas de un proceso que ellas mismas han visto como algo cotidiano, en el cual jugaron un papel protagónico ya que gestaron distintas estrategias para salir adelante y darle a sus hijos e hijas mejores condiciones de vida, al igual que su familia. 

Lopéz Matus identifica que el proceso de empoderamiento que tuvieron las mujeres de San Pedro del Rosal fue similar al de otras comunidades indígenas en México, lo que también contribuyó a la estabilidad económica del país; sin embargo, no fueron rescatadas por los libros de historia oficial, convirtiéndolas en actoras silenciosas. 

“Mi abuela era una mujer zapoteca del Istmo de Tehuantepec, por lo que el hablar de las mujeres mazahuas es también hacerle justicia a la historia de mi abuela, ya que ella también vivió este proceso migratorio para poderle entregar una nueva realidad a sus hijas”, señaló. 

TAR