Ya no se debe administrar la esperanza…

Diálogo en silencio

Nos encaminamos a cumplir un año del primer caso de Covid-19 en México y a la par de que, lamentablemente crece el número de familias rotas por la muerte de un ser querido, aumenta la necesidad de recibir ya una vacuna para atacar esta enfermedad.

A poco más de un mes de la llegada del primer embarque de vacunas a México, la certeza y esperanza se convierte en escepticismo e incertidumbre, viendo lejano el momento de su aplicación universal.

Aunque desde el gobierno de México se administre la esperanza en el tema de la vacuna, lo cierto es que al día de hoy no se materializa su aplicación a público abierto.

Este tema se ha incrementado en medios digitales a partir de la segunda semana de diciembre. Por contenido, los negativos son ligeramente mayores en números de mensajes, a los positivos.

Metrics realizó el análisis del Comportamiento Digital. Sector Salud en Época del Coronavirus, del 1 de noviembre de 2020 al 25 de enero del 2021, en el cual se informa que la conversación positiva ocupa el 45 por ciento de las menciones debido a comentarios favorables hacia la vacuna Pfizer contra Covid-19 al llegar la primera dosis; también celebran la llegada de más dosis- en esos momentos- al país y el plan de inmunización del gobierno federal.

Sin embargo, la conversación negativa ocupa el 55 por ciento de las menciones, ya que los usuarios manifiestan incertidumbre hacia la vacuna; consideran que perderá efectividad a largo plazo y denuncian que personal médico no ha sido vacunado.

De acuerdo con lo que hemos visto en los últimos días y a reserva de confirmarlo, el ánimo positivo se mantendrá con la autorización de la aplicación de la vacuna Sputnik V, de la que se espera la llegada de 24 millones de dosis a nuestro país.

Pero esos positivos serán eclipsados si continúan acciones que no han funcionado al cien, como la plataforma de inscripción para vacunar a adultos mayores de 60 años, que en México suman más de 15.1 millones de acuerdo con el INEGI.

www.mivacuna.salud.gob.mx  se ha convertido en un proceso dilatado y complicado. Una persona tardó 24 horas en poder hacer el registro de uno de sus padres. De las ocho de la mañana a las 7 horas del día siguiente solo para un proceso, al intentar el segundo la página cayó.

Como se puede ver después de cientos de intentos se logró desde una conexión domiciliaria de internet. La pregunta es ¿qué pasa con quienes no tienen los medios suficientes y tienen que utilizar un cibercafé para intentar su registro? ¿O quienes se encuentren con un padecimiento de salud?.

Y el estar inscrito pues es una aspirina para el mal… solo un paliativo, porque falta lo más importante: la fecha para la aplicación de la vacuna de la que no disponemos.

A lo que se llega con el registro es a contar con un documento con folio, fecha de registro, hora de registro y el CURP.

Son varias interrogantes que se pueden formular, la más elemental a mi parecer es porqué no se logró una coordinación con la UNAM, el IPN o el CONACyT para construir una plataforma sencilla, asequible y universal.

Se requiere además claridad en los esfuerzos logísticos para delinear un plan que goce de certeza y rumbo en la aplicación y por qué no analizar experiencias de otros países para replicar las exitosas y que se adapten a nuestra realidad.

En Estados Unidos a partir del 11 de febrero se utilizará la red de farmacias para aplicar la vacuna; inicialmente con 6 mil 500 establecimientos para llegar a 40 mil.

Como podemos ver; es necesario ya no seguir vendiendo o administrando la esperanza en un tema delicado como la salud.

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